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lunes, 14 de enero de 2013

El AVE sobrevuela la crisis

Madrid y París ya están comunicadas por líneas de alta velocidad. El hito llega acompañado de las críticas de los expertos y la complacencia de los políticos.                                    

 Cómo viajar de 12.000 millones a cero

Un día después de inaugurado el tramo de alta velocidad entre Barcelona y Figueres, los maquinistas Manuel Niño y José Luis Herguido tomaron el AVE desde Madrid para hacer un reconocimiento de vía. Ambos tienen más de 50 años, pero están en forma: no tienen alto el colesterol ni la tensión, factores que les inhabilitarían para conducir. Eran testigos de un momento histórico: viajaban en el primer tren de pasajeros que cruzaría la frontera en un ancho de vía europeo, poniendo fin a un aislamiento ferroviario que duraba desde 1844. Ese primer tren que partía de Madrid el pasado 9 de enero permitía enlazar con París. Madrid, Barcelona y París en ancho europeo. Durante los 131 kilómetros recién estrenados que llegan hasta la frontera con Francia, Niño y Herguido comprobaron que atravesar 30 túneles y 60 viaductos hacía imposible que el tren pudiera alcanzar los 300 kilómetros a la hora. La obra habrá costado 3.700 millones de euros y no será rentable a la luz de los estudios en vigor. Es un fenómeno curioso: el AVEespañol es tan ruinoso como excitante para los políticos.

Rajoy podrá estar tranquilo. Es el cuarto presidente de la democracia que inaugura un tramo de AVE. Él también habrá disfrutado de ese momento, si bien no fue acogido con el calor que merecía la ocasión debido a problemas de otra índole, soberanistas en este caso. Si todo va bien, tendrá otra oportunidad durante el verano cuando bautice el enlace de alta velocidad entre Albacete y Alicante, que conectará con la línea Madrid-Valencia. Allí se sentirá como en casa. Si se unen estas dos inauguraciones a las últimas de José Luis Rodríguez Zapatero habrá que considerar que ni siquiera la más grave crisis económica conocida ha podido con el impulso inversor del tren de alta velocidad, convertido en un icono de la democracia española: podrá haber recortes en Sanidad y Educación, podrán bajar los sueldos de los funcionarios y congelarse las pensiones, pero no habrá impedimentos para este tren, cuya partida para este año supera los 3.000 millones de euros. Rajoy tuvo el miércoles la oportunidad de hacer en su discurso una alusión sobre los presuntos beneficios del AVE. Quiso hacer un juego de palabras que no pasará a la historia: “Si los AVE son raíles de prosperidad también son vías de entendimiento”. Quizá en Alicante, para antes de la noche de San Juan, pueda volver a insistir en aquello de que el AVE vertebra España. Prosperidad y vertebración son términos que han sido utilizados por todos los presidentes, empezando por Felipe González. Incluso José María Aznar llegó a prometer un AVE no más lejos de 30 kilómetros de donde habitara cualquier español. Veinte años después del primer tren de alta velocidad, todos los estudios en vigor lo ponen en entredicho. Pero no hay político conocido en España capaz de decirles a la cara a los ciudadanos de una localidad que no habrá un AVE para ellos.

Entre tanto, Renfe ha seleccionado entre sus maquinistas a aquellos que saben francés. Los veteranos Niño y Herguido no están seleccionados para conducir los trenes que harán el servicio directo a París por esa razón: no saben francés. Aunque conocen perfectamente la máquina francesa (Alstrom), la alemana (Siemens) y la hispano-canadiense (Talgo-Bombardier), aunque dominan las señales y todo aquello que tenga que ver con su oficio, aunque les contemplen más de treinta años de experiencia, el idioma les deja fuera. Será en abril cuando posiblemente Rajoy y el presidente francés François Hollande se junten para inaugurar la línea directa entre Madrid-Barcelona y París, una línea por cierto que apenas les costará un euro a los franceses porque ellos, los impulsores del tren de alta velocidad en Europa, quienes nos han vendido una buena parte de la tecnología que utilizamos, hace años que no inauguran una línea nueva. España tiene en proyecto, si nadie lo impide, 2.300 kilómetros más, cuatro veces más que Japón y ocho veces más que Francia. Ahí están los tramos Olmedo-Zamora, que se acabará en 2014, parte del ramal Burgos-Vitoria y algunas obras en G, entre otros. Está claro que, en términos de alta velocidad, parece que jugamos en otra liga.

Rajoy y Hollande inaugurarán una línea que ya existe, que entró en acción el pasado miércoles 9 de enero en ese tren en el que hacían el reconocimiento de vías los maquinistas Niño y Herguido. Ese día era posible viajar de Madrid a París en ancho europeo y en alta velocidad (salvo un tramo entre Perpiñán y Montpellier). Era un viaje en el que es necesario cambiar de tren en Figueres, hecho que ya no sucederá a partir de abril y que supone el fin del aislamiento peninsular desde que en 1844 se decidió que el ancho de vía español fuera diferente del resto del continente, una peculiaridad que el AVE ha roto.

Visto desde la óptica centralista que ha marcado todo el desarrollo radial del AVE (“el AVE es un metro rápido para Madrid”, se suele decir en otras partes de España), el trayecto es comercialmente insostenible: en el mejor de los casos (a partir de abril) serán nueve horas de viaje, media hora menos que el trayecto ahora mismo. Teniendo en cuenta que para llegar a las cuatro de la tarde a París hay que tomar en Madrid un tren a las seis de la mañana, pueden echar sus cuentas. La otra opción es salir a las 13.00 para llegar a la capital francesa sobre las 23.00. Un autor calificó las últimas inauguraciones de trenes y estaciones como “un viaje a ninguna parte, pero en alta velocidad”. Algo así puede ser este Madrid-París, entre otros, si se interpreta desde el punto de vista de rentabilidad económica o social.

No hay ningún estudio fidedigno realizado por expertos que defienda con un mínimo de entusiasmo la inversión realizada por el Estado en el tren de alta velocidad. Más bien al contrario: los análisis en vigor inciden en un balance decepcionante y ruinoso. Este periódico solicitó a Fomento el nombre de algún experto economista que defienda en sus escritos las inversiones realizadas en el AVE, gestión que ha resultado infructuosa y no por falta de voluntad de Fomento. A falta de nombres propios, la propia página de Adif trata de argumentar así por qué el paso del AVE beneficia a las ciudades por las que pasa: “Sus beneficios se extienden a numerosas regiones españolas gracias a la interoperabilidad entre la red convencional y la red de alta velocidad mediante la tecnología de cambiadores de ancho, que permite a trenes de rodadura desplazable circular por ambas”. La reducción de accidentes de carretera es, también, uno de los factores del beneficio social del AVE, según este texto oficial de Fomento.

La bibliografía negativa es ya contundente. Ejemplos comparativos los hay para todos los gustos. El Madrid-Sevilla (con 20 años de vigencia) suma un promedio de uso de 14.000 pasajeros por kilómetro, algo más que el Madrid-Barcelona (9.000), pero muy lejos del París-Lyon (59.000), el Colonia-Fráncfort (51.000) y no digamos el Tokio-Osaka (235.000). Simplemente para justificar sus costes operacionales, un recorrido debe tener una demanda de entre 6,5 y 8 millones de pasajeros al año y ninguno de los corredores españoles cumple con ese ratio. En el olvido parece haber quedado que no hace mucho tiempo se suspendieron líneas de alta velocidad ridículas (Toledo-Cuenca, por ejemplo) en las que el promedio de pasajeros diarios no alcanzaba la decena. Todavía siguen siendo objeto de culto estaciones como las deGuadalajara y Tardienta, en Huesca, donde hay días en los que nadie toma el tren. Tardienta bajó de los mil habitantes en 2012, pero tiene una estación del AVE. ¿Es este el modelo de prosperidad para vertebrar España?

Estas y otras estaciones formaban parte del plan, que ningún Gobierno cuestionó, para que no hubiera ningún español lejos de una estación del AVE. Formaban parte de dos conceptos clave: vertebración y prosperidad. Todavía seguirán utilizando el verbo vertebrar a pesar de que, 20 años después, los estudios sobre el AVE Madrid-Sevilla demuestran que no hubo alteraciones sustanciales ni de población ni de viviendas ni de industrias en aquellas localidades que tuvieron el beneficio de una estación. Ciudad Real tuvo un incremento de población del 10,9% entre 1991 y 2001 cuando Albacete (también en Castilla-La Mancha) tuvo un crecimiento del 14,5% sin estación de AVE hasta esa fecha. Respecto al incremento de viviendas tampoco hubo repercusión: 32,9% en Ciudad Real por 30% en Albacete. Solo el turismo (en Córdoba y Sevilla) se vio afectado favorablemente “y solo los primeros años”, apunta el profesor Daniel Albalate, de la Universidad Autónoma de Barcelona, algunos de cuyos estudios sobre el AVE han sido más difundidos. Uno de sus trabajos lo realizó junto al profesor Germà Bel, un economista que fue diputado socialista en Cataluña y que es un experto en infraestructuras muy crítico con la obra pública en España. Su libro España capital París. Origen y apoteosis del Estado radial(Destino, 2010) es ya una obra de referencia donde pone de manifiesto los excesos en obras faraónicas y esa tendencia tan española a proyectar obras sin el más mínimo estudio de impacto económico.

“No encontrará ningún economista que esté a favor de las inversiones que se han realizado en alta velocidad”, señala Albalate. “Si acaso puede ser que algún ingeniero, aunque los beneficios tecnológicos se los han llevado franceses y alemanes. Un grado de conocimiento y de experiencia sobre la gestión sí que tenemos: como somos los que hemos explotado más kilómetros en el mundo hasta que nos han superado los chinos, pues experiencia tenemos. Eso es demasiada poca generación de riqueza para tanta inversión”.

La apuesta hacia la alta velocidad ha tenido también otras víctimas en aras de la prosperidad, como las líneas convencionales y el transporte de mercancías, este último de gran repercusión económica y ecológica: solo el 3,8% de las mercancías se transportan en España por vía férrea, un porcentaje muy lejano del 22% alemán o del 18% de la media de la Unión Europea. Las vías de alta velocidad impiden el uso mixto y están diseñadas exclusivamente para el transporte de pasajeros, una decisión que otros países evitaron. Hacer vías de uso mixto permite velocidades de entre 180 y 250 kilómetros a la hora (la denominada velocidad alta). “Con la opción de la alta velocidad se genera además un efecto regresivo, porque se terminan eliminando líneas regionales. Se ha terminado haciendo un medio de comunicación para un pasajerobusiness”, señala Albalate. O se gastan miles de millones de euros para ganar un cuarto de hora en un viaje.

El Estado habrá gastado más de 46.000 millones de euros en infraestructuras de alta velocidad en los últimos veinte años, pero la factura final no ha sido calculada todavía. El coste de amortización de las obras públicas en España es creciente, de tal manera que, como si de una hipoteca se tratara, se paga poco los primeros años y bastante más según pasa el tiempo. Esa forma de pago en tiempos de burbuja económica explica algunos de los problemas de España con el déficit. Albalate utiliza una metáfora para describir los beneficios que ha tenido el AVE en España: “Ha sido como construir una infraestructura en el desierto”.

El tramo Barcelona-Figueres, recién inaugurado, permite al viajero visualizar las obras inacabadas de estaciones que no se sabe cuándo se inaugurarán, como son las de El Prat y la propia de Girona. Ana Pastor, ministra de Fomento, anunció hace unos meses el final de las estaciones monumentales (un acompañamiento del AVE hasta la fecha) y la revisión de todos los presupuestos en marcha. Pastor acuñó un término novedoso, “el principio de las inversiones sostenibles y las soluciones realistas”, principio bajo el cual se ponen en revisión los 700 millones de euros presupuestados para realizar 24 estaciones. Hay anunciado un plan de racionalización para 12 años que estará terminado hacia finales de este año. ¿Será ese el momento en el que un Gobierno de Rajoy se atreva a publicar qué ciudades se quedarán sin AVE?


lunes, 3 de diciembre de 2012

LAV Antequera-Granada. Viaducto de Archidona



En su ruta, la línea de alta velocidad Antequera-Granada discurre por el término municipal de Archidona, en la provincia de Málaga, entre los parajes de la Peña de los Enamorados y el Arroyo de la Negra.

En su trazado se localiza el acuífero que suministra agua de los municipios de Archidona y Villanueva de Tapia.

Para evitar una posible afectación a este acuífero se decidió elevar el rasante del túnel situado en el tramo Archidona-Arroyo de la Negra. Para ello resultaba necesario construir uno de los viaductos más largos de toda España.



miércoles, 23 de mayo de 2012

Fomento ‘out’: Economía y el ‘lobby’ ferroviario preparan la privatización de Renfe



El ministerio de Luis De Guindos se impone al de Ana Pastor, imprimiendo a la operadora un ritmo más liberal por la necesidad de hacer caja. La CEOE, muy presente en la redacción del decreto-ley que prepara el Gobierno sobre la liberalización del transporte de viajeros.

PABLO GARCÍA

Desregular, liberalizar, privatizar. Términos parecidos, pero ni por asomo iguales. Y parece que es el tercero –privatizar- el que se está imponiendo en el borrador que prepara el Gobierno sobre laliberalización del sector del transporte de viajeros, que pivotará esencialmente sobre Renfe Operadora. Es la tesis del Ministerio de Economía la que triunfa y no la de Fomento, según fuentes de Renfe. Ante la necesidad de hacer caja, es el impulso privatizador imprimido por el departamento que dirige Luis De Guindos el que se impone, no la –vista así por un amplio sector cercano a Rajoy- modesta liberalización gradual pretendida por Ana Pastor, la responsable de Fomento.

Aún se desconoce el alcance del decreto-ley que muy probablemente verá la luz un viernes de estos previo al estío. Pero sí algunas pinceladas. Por ejemplo, que el director de la Oficina Económica de Moncloa, Álvaro Nadal, juega un papel preponderante en el bosquejo del plan. Y algo más: la CEOE también está muy presente en la redacción, en representación del lobby ferroviario.

La vía británica, no la germana

El protagonismo de la patronal es, cuando menos, novedoso, como recalcan algunos blogs que, tímidamente, se han hecho eco de la noticia. La CEOE viene a representar a grupos de presión tradicionalmente vinculados al tren, caso de los lobbys de infraestructuras viarias (Ferrovial, ACS…)y de trenes (CAV, Bombardier, Siemens…).

La victoria de Guindos es también una victoria de la vía británica: lo trenes de Cercanías ingleses funcionan mediante franquicias, que se conceden al mejor postor, mientras que la alta velocidad es completamente privada. Pastor apostaba más bien por una salida alemana, basada en la colaboración público-privada, pero dando siempre primacía a la operadora, en este caso Deutsche Bahn.

Otras fuentes hablan de la participación del Ministerio de Hacienda, ya que se contempla la opción deque Renfe pase a manos de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), dependiente del ministerio que dirige Cristóbal Montoro. Pero esta versión no ha podido ser confirmada. Lo que está claro es que Pastor y Guindos difieren en el enfoque y en los plazos. Y que el desencuentro se saldará con la victoria del ministro. Otra vez.


El duelo entre Fomento y Economía impedirá “probablemente” la liberalización de Renfe antes del verano
El enfrentamiento entre Fomento y Economía retrasa la liberalización del transporte de Viajeros, en contra de los designios de Mariano Rajoy. "No tenemos un modelo decidido", explican en el Ejecutivo.


Lo anunció la vicepresidenta Sáenz de Santamaría un lunes 30 de abril; a los cuatro días, rectificó. Y un mes después, es decir, prácticamente hoy, apenas hay señales de vida. La liberalización de infraestructuras y transportes, en la que la operadora ferroviaria Renfe jugará un papel primordial,no acaba de cuajar.

La agenda de Mariano Rajoy incluía un vasto plan de reformas a aprobar antes del verano que ya ha sido aplicado en su mayoría. “Cada viernes, reformas; y el que viene, también”, enfatizó el domingo 29 de abril en un acto del PP. La filtración por esas fechas de un documento de Ineco que hablaba de la privatización total de Renfe, sumado a la aparición el 4 de mayo de la ministra de Fomento, Ana Pastor, en el Consejo de Ministros, hizo presagiar que llegaba la hora de Renfe. Pero no hubo nada porque, según fuentes de la operadora, el enfrentamiento entre Fomento y el ala reformista del Gobierno retrasará “probablemente” la opción liberalizadora de Renfe. Todo parece indicar que llegará el verano y las cosas seguirán igual.

De hecho, parece que pasarán antes por el Consejo de Ministros la integración de los Ferrocarriles de Vía Estrecha (FEVE) en Renfe y una mayor apertura al capital en el transporte de Mercancías.

Como ya informó Vozpópuli, Pastor, partidaria de una liberalización más suave, está enfrentada a los ministerios de Hacienda, dirigido por Cristóbal Montoro, y de Economía, defensores de ir más allá. Tal es la pugna que mantienen que la propia Soraya Sáenz de Santamaría ha tenido que mediar en el asunto. Ahora, es Economía la que prepara una liberalización más atrevida de la operadora ferroviaria, rayana con la privatización. Dos de los actores principales en esta actuación son, por un lado, el Director de la Oficina Económica, Álvaro Nadal, y, por otro, la CEOE en representación dellobby ferroviario.

La semana pasada, los presidentes de Renfe, Adif y Feve, así como el secretario de Estado de Fomento y la secretaria general de Transportes se reunieron con representantes de seis organizaciones sindicales, entre ellas CCOO y UGT. “No tenemos un modelo decidido”, señalaron los altos cargos de Fomento a los sindicatos. “Aunque puede que adoptemos la decisión en Consejo de Ministros, esto llevará un largo tiempo en el que tendremos que tocar muchos aspectos”, agregaron. Preocupadas por cualquier entrada de actores privados en el tablero ferroviario, las centrales, entretanto, debaten qué movilizaciones adoptar para la que se les viene encima


La liberalización de Renfe se centrará en Cercanías, Regionales y Media Distancia.
El coste del AVE y de los recorridos largos disuade a corto plazo a las empresas, que prefieren los trayectos breves y gestionados mediante concesionarias. Se estudiarán los modelos alemán y británico.


Aunque para sorpresa de los periodistas no sucedió el pasado viernes durante el Consejo de Ministros, la liberalización parcial de infraestructuras y servicios de transporte es un hecho anunciado por el propio Gobierno. Y las empresas que quieren entrar en ese pastel se mueven lentamente. Renfe Operadora es una de las porciones más jugosas de esa tarta, la más grande probablemente en volumen de negocio.

Pero el dulce ferroviario no se digerirá rápidamente, sino por etapas. La liberalización del transporte de viajeros prioriza claramente las distancias cortas. Por lo pronto, las firmas interesadas en penetrar en el sector –todas ellas grandes compañías, nacionales y multinacionales- parecen menos proclives a invertir en la Larga Distancia por el elevado coste. Así pues, de entrar capital privado en Renfe Operadora lo hará en recorridos de Media Distancia, Cercanías y Regionales. También se prevé una mayor apertura en el transporte de Mercancías, siguiendo la estela del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, que fue quien abrió la espita en este sector.

Concesiones y descentralización

Busca así el Ministerio de Fomento, comandado por Ana Pastor, una vía híbrida, a caballo entre losmodelos británico, el más privatizado y competitivo, y el alemán, liberalizado pero menos. La entrada de compañías se hará a través de concesionarias por un periodo de 10 o 12 años. La experiencia en otros países revela que amortizar una concesión ferroviaria puede tardar 25 años, por lo que las empresas que alquilen la gestión de trenes reclamarán tiempo para obtener ganancias.

La Larga Distancia quedará como el gran asunto pendiente, especialmente si se trata de trenes de Alta Velocidad. Un tren AVE cuesta alrededor de 25 millones de euros. Un kilómetro de vía rápida ronda los 20 millones. Y luego está el mantenimiento. Tan elevadas sumas alejarán a las empresas del largo recorrido, apuntan varias fuentes. "No parece que en estos momentos vaya a surgir un Ferrari español capaz de lanzar un tren de alta velocidad, como el que conecta Nápoles con Roma".

Además, algunas fuentes apuntan a que el Gobierno del PP persigue una gestión más descentralizada, fomentando la competencia entre Comunidades Autónomas. Estas y otras cuestiones se despejarán cuando el Gobierno del PP anuncie la liberalización.

A nivel europeo, España es de los países con mayor peso estatal en su operadora ferroviaria. Reino Unido es el líder de los trenes privados, seguido de otros países ricos como Suecia, Alemania, Dinamarca, Austria o Países Bajos, según un índice elaborado por Deutsche Bahn, el operador germano. En el reverso, aparte de España también hay países en los que el estado juega un rol primordial en el transporte por ferrocarril: Noruega, Finlandia, Suiza, Luxemburgo o Francia.

Voces discordantes

Para Juan Manuel Martínez, de la consultora Eurogestión, “ya era hora” de que llegase la liberalización. “Estamos en la cola en la parte de Mercancías, porque se hizo tarde y mal. No seamos los últimos en Viajeros: podemos aplicar un modelo agresivo en Cercanías, buscando invertir incluso en el extranjero, como ya hacemos en La Meca (Arabia Saudí) o en Latinoamérica”.

En cambio, los sindicatos no están de acuerdo con los planes del Ejecutivo. El secretario confederal de Política Sectorial de CC.OO., Javier Jiménez, declaró a RTVE que, "de confirmarse la liberalización, se daría un nuevo paso hacia la discriminación y el desequilibrio entre las distintas comunidades autónomas". Según Jiménez, el sector de las mercancías ya está liberalizado y eso no ha derivado en una mejor cuota de ese tipo de transporte ni en una mayor eficiencia. Las centrales también alertan de que las compañías perseguirán rentabilidad, lo que puede suponer la retirada de trayectos que den pocos beneficios.


Empieza la puja por Renfe: las transportistas, El Corte Inglés, Veolia, OHL... al acecho.
El impulso liberalizador de Fomento provoca movimientos en las grandes firmas con experiencia en el sector ferroviario. La gala SNCF y la germana DB, también interesadas. Hoy se anunciarán medidas liberalizadoras en el Consejo de Ministros.

Que el Gobierno va a liberalizar de inmediato, seguramente hoy, la gestión de algunos servicios vinculados al sector de los transportes es algo de lo que pocos dudan: lo anunciaron hace algunos días tanto el ministro de Economía, Luis de Guindos, como la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Que Renfe Operadora va a estar en ese bombo liberalizador también es harto probable, entre otras cosas porque así lo exige una directiva de la Comisión Europea. Pero que Renfe vaya a dejar paso a corto plazo a la libre concurrencia entre compañías privadas todavía no es seguro, siquiera imaginable, para una empresa pública que lleva explotando el ferrocarril español en exclusiva más de 70 años.

Por si acaso, las firmas más avanzadas en el transporte de viajeros ya se mueven. Y bastante. Las entidades interesadas son muchas, son grandes, cuentan con experiencia en el sector (del transporte, no solo del ferroviario) y su ámbito de negocio es muy diverso. Todas acechan un goloso pastel que factura unos 2.000 millones anuales. No todas son nacionales.

Las compañías tratan de colocarse lo mejor posible en la parrilla de salida tras el informe de la ingeniería pública Ineco revelado por El País el miércoles. El documento habla de la privatización total de Renfe Operadora a partir de 2013, aunque fuentes consultadas por Vozpópuli dudan que tal cosa vaya a producirse.

ACS y FCC se caen

Las mejor posicionadas son las empresas de transporte de viajeros por carretera, algunas de las cuales ya han hecho incursiones en el tren. Ahí está el caso de Alsa, que a través de National Expressya explota concesionarias ferroviarias en Reino Unido o Países Bajos; la multinacional Arriva, propiedad de Deutsche Bahn (DB, la Renfe germana) y con sede en Sunderland (Reino Unido), que también opera en el transporte interurbano madrileño; Avanza, el primer operador privado de transporte público urbano en España; o Monbus, afincada en Lugo, pujante.

Las sociedades dedicadas a las infraestructuras en particular y los servicios en general. Máxime cuando ya han tomado contacto con el ferrocarril en algún momento, caso de Ferrovial u OHL(sector de Mercancías), Globalvía (metro y tranvía), Acciona, Comsa o la francesa Veolia, muy interesada en la liberalización del transporte de viajeros según las fuentes consultadas. Otras grandes con negocios similares como ACS o FCC se han desligado últimamente del ferrocarril, siempre según estas fuentes.

El interés de El Corte Inglés

No hay que olvidar el interés manifiesto de dos de las operadoras europeas más grandes: la germanaDeutsche Bahn y la francesa Société Nationale de Chemins de Fer (SNCF). La SNCF ya financia, con un 20%, el nuevo tren de alta velocidad participado mayoritariamente por Ferrari-Fiat que conecta Nápoles con Roma.

Sorprende también la curiosidad de El Corte Inglés. La empresa presidida por Isidoro Álvarez “tiene un inconveniente, que es la falta de experiencia”, según otra parte conocedora de los entresijos del sector. “Pero tiene un añadido, o mejor dicho dos: es el principal comprador en el perfil del viajero –paquetes de viajes, agencias, etcétera- y cuenta con músculo financiero”. La directiva de la Comisión Europea obliga a liberalizar el servicio de transporte -por carretera, por ferrocarril- a más tardar en 2017.